Beneficios de los perros ante tratamientos médicos

NOVEDADES_medicosCuando incluimos a perros de terapia en entornos médicos, son muchos los beneficios terapéuticos que se pueden obtener tanto a nivel fisiológico como psicológico.

En relación a los beneficios fisiológicos, tal y como avalan diferentes estudios científicos, se ha observado que ante la presencia y el contacto de un animal se puede lograr una disminución de la presión arterial, valores más bajos de triglicéridos y colesterol (menor riesgo de enfermedad cardiaca) y mayores niveles de dopamina y serotonina (ayudan a combatir estados depresivos).

En lo que a beneficios psicológicos se refieren, estos pueden observarse tanto en los niños como en los padres. Para entender cómo se logran tales beneficios que a continuación detallaremos, explicamos brevemente en que consiste una “sesión médica de TAA” llevada a cabo en el centro Rubick.

Metodología:

  • En primer lugar destacar que lo ideal de cara a poder trabajar las sesiones durante el  tratamiento del niño a tiempo real sería poder realizarlas en el propio hospital. Si no fuese el caso se intentará conseguir un entorno lo más parecido posible. Los aspectos que más determinan este ambiente son los olores y la apariencia del adulto.
  • Trabajaremos con un cambio de roles, el paciente (niño) pasará a ser el cuidador (médico). Enmascararemos la situación explicándole al niño que se requerirá de su ayuda para cuidar al perro y utilizaremos en la medida de lo posible las herramientas médicas que se vayan a necesitar posteriormente en el tratamiento real de éste. Estos instrumentos estarán adaptados para la sesión y serán innocuos y no invadidos: jeringuillas, vendas, fonendoscopios, depresores linguales, jarabes, etc.
  • Durante toda la sesión el niño recibirá feedback positivo sobre lo bien que lo está haciendo. Se le animará a que interactúe con el material para que vea que es inofensivo y en los casos en los que se entienda que puede resultar molesto para el niño, una vacuna por ejemplo, se lo haremos saber. En ningún caso se le ha de mentir en relación a la posibilidad de sufrir alguna molestia o dolor pero haremos hincapié en lo valiente que ha sido el perro y en lo agradecidos que debemos estar porque el animal se haya dejado cuidar tan bien, ya que es porque confía en nosotros y sabe que le vamos a curar y tratar bien. Alternaremos los cuidados entre el perro y el niño, es decir, en determinadas ocasiones le pediremos al niño que se ponga él una venda para que el perro vea que no pasa nada, o que se deje auscultar para que no le de miedo, etc.

Beneficios:

Para los niños:

  • Uno de los beneficios principales consiste en quitar o minimizar el miedo a las situaciones médicas. Miedos que suelen ser anticipatorios por el mero hecho de ver al adulto con la indumentaria de médico, haciendo que todo lo que rodea a esa situación se convierta en negativa para el menor así como los propios olores de la sala, las vacunas y el resto de material sanitario (fonendoscopio, jeringuillas, etc.).
  • Los afectados pasan de experimentar las situaciones médicas como algo negativo a experimentarlas como una situación lúdica. Se consigue normalizar situaciones que son recurrentes en determinadas afecciones como las patologías que requieren sesiones periódicas de diálisis, radioterapia, análisis metabólicos, etc. Este beneficio se consigue en la medida en que se le permite al niño interactuar con el perro durante el proceso terapéutico.
  • Mejora de la autoestima del niño haciendo un cambio de roles ya que éste pasa de ser el paciente a ser el cuidador. Conseguimos una mejora anímica que repercutirá en el bienestar del niño así como en la aceptación del propio tratamiento a seguir.

Para los padres y tutores:

  • Es fundamental minimizar el impacto que supone para un padre asumir que su hijo esté siguiendo un tratamiento hospitalario. Por ello, convertir una situación traumática en ocasiones derivada de los miedos que reflejan los niños en una oportunidad para él de pasar un rato agradable con su compañero canino, hace que los padres asuman esta situación con menor sufrimiento emocional. La expectativa creada de que el día de tratamiento se convierta en un día esperado e incluso deseado por el niño, es un gran apoyo para los padres.

En resumen, con sesiones no superiores a 60 minutos en las que el eje central es la inclusión del perro de terapia, conseguimos desde el inicio grandes beneficios que alcanzan tanto al paciente como a los cuidadores de los mismos. Destacar por último que estas sesiones son indicadas para enfermedades de tratamientos prolongados así como para evitar los miedos que presentan los niños en consultas pediátricas rutinarias.

Eneritz de la Fuente y Ana Benitez

Rubick

Centro de desarrollo integral y estimulación Intelectual

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