Las emociones y el gran efecto en la salud

El cuerpo nos habla ¿escuchas al tuyo?

Hoy en día muchos todavía desconocen cómo afectan las emociones a nuestro cuerpo, sabemos que el estrés sube la presión arterial, que se acelera el corazón, los músculos se tensan y tenemos mayor probabilidad de sufrir diferentes patologías pero ¿qué pasa con el resto de emociones? ¿Sabías que tan solo unos minutos de estados emocionales negativos como el estrés, la tensión, la tristeza, la rabia, etc. dejan a nuestro sistema inmune 6h debilitado?

Una vida sana y saludable con una buena alimentación y un poco de ejercicio físico nos van a aportar un cuerpo más resistente y con mayor capacidad de curación y regeneración pero eso no significa que vamos a estar libres de “pequeñas molestias”. Es en este punto donde debemos estar atentos a nuestro mundo emocional y escuchar a nuestro cuerpo.

Todos hemos vivido situaciones nerviosas puntuales donde hemos experimentado en nuestro cuerpo reacciones diferentes tales como que se nos cierra o se nos abre el estómago o en algunos casos sufrimos estreñimiento o diarrea, cortes de digestión o digestiones difíciles, dolor de tripa o de cabeza, respiración rápida o con dificultad, o el corazón se nos acelera, dormimos mal y no somos capaces de concentrarnos. Es decir, en general no nos encontramos bien.

Todas y cada una de nuestras emociones positivas y negativas tienen una repercusión en algún área de nuestro organismo. Esto sucede porque el sistema límbico que es la parte del cerebro encargada de gestionar nuestras emociones también es el encargado de dirigir nuestro sistema endocrino y visceral, no funciona el uno sin el otro. Esta relación emoción-órgano se produce de forma involuntaria y automática. Por todo esto las emociones las sentimos en el cuerpo y las expresamos con curiosas frases pero con mucho sentido como “me falta el aire” cuando nos sentimos tristes o “el corazón en un puño” en una situación estresante o “una patada en el estómago” cuando sentimos una traición o engaño.

Cuando estas situaciones se alargan en el tiempo o son repetitivas y continuadas nuestro cuerpo empieza a hablar, la gran mayoría de patologías que sufrimos tienen un componente emocional, el cuerpo nos avisa de que algo no va bien a través de EL DOLOR. Primero lo hace con pequeños avisos de que algo no va del todo bien (dolor o molestia leve), luego suele ser un aviso continuado y más intenso (dolor o molestia de intensidad mayor y más frecuente) y si hacemos caso omiso de estos avisos de nuestro cuerpo, cuando no puede más ya nos da un grito y sufrimos las consecuencias de no escucharle cuando empezó a hablar con una patología más grave o una enfermedad.

Solo tenemos que pensar que cuando nuestro coche hace “ruidos raros” o no anda bien lo llevamos al taller rápidamente o si a nuestra casa le salen grietas nos preocupamos por su estructura sin dudarlo. Hemos de tener presente que de coche y de casa podemos cambiar a lo largo de nuestra vida pero si nuestra casa (el cuerpo) o nuestro coche (todos los sistemas) dejan de funcionar no podemos cambiarlo por uno nuevo. Escuchando nuestro cuerpo y aprendiendo a manejar nuestras emociones cuidaremos nuestra salud.

En este artículo no queremos ofrecer una recopilación típica de emociones asociadas a órganos específicos ya que esto puede llevar a confusiones. Desde nuestra experiencia profesional no nos queda ninguna duda de la gran influencia de las emociones en la salud y viceversa, no obstante no se puede generalizar ya que el análisis de casos concretos nos muestra que cada persona vive las emociones en su cuerpo de forma diferente.

Por ello en el centro Rubick trabajamos de manera multidisciplinar para poder ofrecer diagnósticos y tratamientos personalizados. No solo aprenderás a conocer y gestionar tus emociones sino que con la ayuda de los profesionales de la salud que forman parte de nuestro equipo, además de tratar la patología existente con eficaces técnicas también te ayudarán a aprender a escuchar a tu cuerpo y prevenir posibles dolencias.

RECUERDA:

Los sentidos tardan 125 milisegundos en llegar al sistema límbico o emocional y reaccionar a nivel físico mientras que el cerebro cognitivo (donde realizamos toma de decisiones y racionalizamos lo sucedido) se activa siempre después que el anterior, la información tarda 375 milisegundos más en llegar a esta estructura y reaccionar.

Joana Achutegui Montes. Osteopatía estructural, visceral y craneal. Terapia Cráneo Sacral

Rubick

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